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Nacho Russo: su partidazo en la goleada frente a River y el “beso al cielo” para Miguel

08/02/2026

El hijo de Miguelo transformó la victoria de Tigre en goleada después de tres intervenciones clave en los goles del Matador.

Si la derrota en el arranque del segundo tiempo ya era dura para RiverIgnacio Russo se encargó de volverla todavía más incómoda. Hijo de Miguel Ángel, vinculado por cariño a Boca, aunque con un apellido ligado al gol que ya lo transforma en una figura en sí mismo, Nacho olfateó eso que a los delanteros que firmaron del otro lado de la planilla tanto les cuesta: el gol.

Y apenas comenzó el segundo tiempo en el Monumental, a los cinco minutos y en un momento tan inesperado como un saque desde el fondo, empezó a moldear la goleada: Aníbal Moreno pasó hacia el medio (¡prohibido en el manual!) y el killer del CAT facturó el 3-0 ante la salida de Santiago Beltrán.

“En el primer tiempo nos teníamos que ir tres a cero”, pensó en voz alta Russo, quien le envió “un beso al cielo” a su viejo. Ese Miguelo que “obviamente que como técnico me hubiese corregido”, pero que ahora lo alienta desde arriba. Y él, adentro de la cancha, lo siente.

Pero Russo, lo dicho, tiene su estilo propio. Su luz. La de presionar, molestar, atosigar, aprovechar los espacios. “Es algo que nos pide Diego (Dabove), que es estar ahí, pendiente al gol y a alguna situación, que siempre alguna nos queda”, describió Russo en ESPN.

Ese mismo que, cuando parecía que la jornada no podía seguir con el rumbo adverso para el local, volvió a pegarle un cross a un River a punto del knock out: a los 28’ del segundo tiempo estiró nuevamente la ventaja del equipo dirigido por Dabove, coronando una contra muy bien dirigida por Romero y rotulando la victoria de goleada.

Como si esto fuera poco, el centro delantero de Tigre ya había asistido previamente a Romero en el 2 a 0 parcial, algo que hizo tras una gran acción individual en la que le ganó de guapo a Martínez Quarta y tocó justo para su ladero ofensivo ante la salida de Rivero, para así dejarlo de cara al arco.

Por otra parte, además de haber sido determinante con estas participaciones en tres de los cuatro tantos de la visita, el punta de 1,75 metro aportó mucho en la gestación del juego. Al jugar todo el partido mano a mano con los zagueros centrales de River, Russo se convirtió en uno de los puntos altos del equipo de Victoria y cerró la noche con 34 toques y 8 duelos ganados de los 12 en los que estuvo involucrado. Y dos goles clave.